Recuerdos, Tiempos de GuerraEstábamos todos ahí mirándonos las caras, las sirenas sonaban por todas partes y sonidos de explosiones se escuchaban a nuestro alrededor, personas morían a nuestros pies, el despego por la vida era tal, que apenas caía alguien abatidos por las balas, se le abalanzaban como cinco personas, pero no para prestarle ayuda, sino para robarle lo que portaban o por algo de comida que tuviera en sus bolsillos. Las imágenes son terribles, vi madres que en su desesperación por alimentar a sus hijos, mataban perros para darles algo que pudieran llevarse a la boca, muchas personas murieron en mis manos, pero que mas da, total era el enemigo y no merecía clemencia alguna, no tenían mas derecho a la vida, que un mísero perro moribundo. Recuerdo que ese día salio el sol y estábamos saliendo de un invierno muy duro, no he comido hace ya varios días y en mi ropa todavía quedan rastros de sangre de la última batalla, en la cual perdí a mi mejor amigo, mi hermano.
Aunque el sol esta en el horizonte, pareciera que estuviese pintado en el, pues el frío es increíble, y aun quedan algunos montículos de nieve de la última tormenta blanca, quedamos cuatro compañeros en mi campamentos, mas dos mayores. A las 7:00 nos dieron la orden de invadir un punto enemigo, en el cual podremos encontrar alimento por lo menos para un par de meses, por lo que nos han dicho tienen reservas para casos de emergencias. Todos mis compañeros estaban muy contentos al igual que yo, pues implicaba un mínimo de esfuerzo, ya que el lugar era custodiado por solamente tres guardias.
Ya es tarde, y mañana será un día de fiestas, hace mucho que no comemos dignamente…
El sol ya comenzaba a salir, y hace varios días que ya no se escuchaban ni sirenas ni explosiones, todo se había mantenido muy tranquilo, y se rumoreaba que todo esto estaba a punto de acabar. Extraño mucho mi hogar… son las 6:55 y ya estamos bastante cerca del territorio enemigo, tanto así que ya hicimos contacto visual con ellos, esta todo muy tranquilo, y no se ven por ninguna parte los guardias ya mencionados. Nuestros mayores nos dieron la orden de que
a las 7:00 en punto tendríamos que correr lo mas rápido posible, para poder hacer una emboscada perfecta, y así fue a las 7:00 mis tres compañeros y yo, comenzamos a correr tan rápido como nuestras piernas lo soportaban, cuando de un momento a otro, se comenzamos a sentir disparos de atrás, y cuando alcanzo a mirar lo que pasaba, fui derribado por un proyectil en la espalda. Eran nuestros mayores los que habían emprendido fuego hacia nosotros…la caída fue lenta y una sensación calida escurría por mi espalda, al caer vi a mis tres amigos en el mismo estado que yo, pero ellos ya habían apagados sus ojos. Sin saber que pasaba, sentí venir unos pasos, ya estaba muy débil para pedir ayuda, en eso mi vida se apago con un certero tiro de gracia…
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