Recuerdos: Tiempos de Guerra II
En el transcurso de los años, de las épocas, el único interés sincero del hombre es el dinero, a causa de él, se destruyen naciones, se pelean los pueblos hermanos, la gente y hasta las propias familias, este es uno de los embrujo que nos dejos ese oscuro mago. De qué nos sirve este bien?, si cuando lo poseemos, lo único que nos trae es podredumbres. Las patrias grandes, se adueñan de las chicas para quitarles las pocas riquezas que tienen, y por si no fuera poco controlar hasta lo que puedan sentir, reprimiendo cada uno se sus actos, y manejándolos como títeres.
Esta es otra historia y la última de esta saga, ojala que pueda servir para sensibilizar algunos de los corazones que enfermaron por un poco de dinero, cegando sus ojos por el mísero poder.
Habíamos caminado durante muchos días, entre escombros y pequeños campamentos de personas que lo habían perdido todo en la guerra, por nuestro entrenamiento nosotros pudimos sobrevivir, pero no por mucho tiempo, pues nuestras provisiones se habían acabado ya hace varios días, y lo que era peor el agua potable escaseaba demasiado y los pocos charcos que se podían encontrar estaban contaminados a causas de bombas química. Yo estaba acompañado por un amigo, quien ahora es mi padre, y de tanto caminar llegamos a un refugio enemigo, pero dentro del cual se encontraba un tipo de cruz roja, sabíamos esto pues algunos de los que vivían en los campamento, nos lo comentaron.
Esperamos hasta el anochecer para poder entra sin ser vistos, y aunque íbamos armados, si nos descubrían nos matarían en seguida, fue muy difícil evadir la vigilancia, habían centinelas por todas partes y los franco tiradores estaban atentos a cualquier movimiento, pero logramos llegar a la cruz roja. Ellos al vernos de inmediato nos preguntaron que hacíamos ahí, pues nuestras vestimentas eran fácilmente reconocibles como del bando contrario, les dijimos que necesitábamos ayuda y un poco de alimento, que por favor nos dieran un plato, y nos íbamos tal como habíamos llegado, yo estaba herido pero no era nada serio, en el brazo por el roce de una bala. Al terminar de hablar se quedaron mirando, y se rieron en nuestras caras y comenzaron a humillarnos, jamás hubiese pensado que nos pasaría esto, en un lugar donde se supone que es neutro y de ayuda al necesitado, nos arrojaron unos desperdicios al barro, mi amigo con lagrimas en sus ojos y por el quemante hambre que sentíamos en nuestros estómagos, se lanzo a comer del suelo, peor que unos perros hambrientos, yo al ver esto tuve unas ganas irre

sistibles de soltar el fuego contra ellos, pero me lo guarde y comencé hacer lo mismo que mi amigo. Cuando terminamos sentía el desagradable sabor a tierra en mi boca, y de todas formas les dimos las gracias, y nos fuimos, casi con la misma hambre que llegamos, y con nuestras pistolas en las manos, comenzamos a huir, y gigantescos focos nos apuntaron. Al momento, sentí un impacto en mi hombro derecho, pero no me rendí, hasta que una bala toco mi pierna izquierda, mientras mi amigo con un poco más de suerte, solo lo rozó una bala en el brazo, alcanzando huir del trágico destino que nos esperaba. Mientras yo en el suelo mirando como se iba con lágrimas en sus ojos por no poder ayudarme, sentía que mi cuerpo se movía como fuera de control y una tras otra las balas fueron cayendo, como lluvia del cielo, en mi espalda, piernas y brazos.